martes, 22 de diciembre de 2015

'La pobreza infantil en España es una emergencia de salud'

EVIDENCIA CIENTÍFICA :   Un Informe alerta de los riesgos



  • Un informe de Sespas denuncia los daños sobre la salud que genera la pobreza infantil
  • Los estudios científicos muestras los efectos a corto y largo plazo de la discriminación.
  • Los expertos solicitan al Gobierno que cree un gabinete de crisis para este problema


Desde 2007, el número de familias con menores que tienen que acudir a organizaciones no gubernamentales para cubrir sus necesidades básicas se ha triplicado. Nuestro país ocupa el puesto número siete de 41 en crecimiento de la pobreza infantil entre 2008 y 2012, según un informe de Unicef. Esta situación es la que vuelve a denunciar ahora la Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria (Sespas) en un informe en el que advierte del grave daño que la privación y la desigualdad social dejará en la salud de los niños a lo largo de su vida.

«Hemos revisado la evidencia científica que hay y lo que queremos es darla a conocer. 

Lo que sabemos por estos estudios es que cuando hay exposición en la infancia a privaciones materiales hay peores resultados en salud a corto, medio y largo plazo», afirma Luis Rajmil, técnico superior en la Agencia de Evaluación de Tecnologías e Investigaciones Médicas (AATRM, según sus siglas en catalán), colaborador en el Instituto de Investigación del Hospital del Mar-IMIM y uno de los autores de este informe.

El porcentaje de menores que viven con todos los miembros de su familia sin empleo ha aumentado del 6,5% en 2008 al 13,8% en 2012. Según el último informe de Unicef, en esa franja de tiempo la población infantil en riesgo de pobreza ha pasado del 28,2% al 36,3%, siendo España uno de los países con un mayor porcentaje de menores en esta situación.

Datos. En 2013, 2.306.00 niños en España vivían bajo el umbral de pobreza, según Unicef

«Un gobierno tiene que ir con un cuadro de mandos, preveyendo lo que va a ocurrir en un futuro para paliarlo y este cuadro de mandos en salud es plantearse lo que puede pasar  después. Está bien que se destinen recursos para el ébola, pero la pobreza infantil es una emergencia de salud porque estamos seguros de que va a causar problemas a medio y largo plazo si no se hace ahora algo para poder solucinarla», asegura Ildefonso Hernández, presidente de las Sespas y catedrático de Salud Pública en la Universidad Miguel Hernández de Alicante.

Y lo que dicen los estudios científicos, que también remarca Hernández, es que una mala nutrición junto con una situación social discriminatoria «están asociadas a más problemas mentales -ya empiezan a ser llamativas las depresiones reactivas en la infancia-y a un mayor riesgo de meningitis y otras enfermedades infecciosas en la infancia por tomar alimentos fuera de tiempo. A medio y largo plazo, la mala nutrición se asocia con trastornos metabólicos como laDIABETES y otros asociados como los cardiovasculares», explica. Por último, una pobre alimentación se vincula con un deterioro en el desarrollo cognitivo: «niños que a los 10 o 12 meses tienen un alto cociente intelectual, en un entorno de pobreza se reduce esta capacidad, lo que perpetúa el ciclo de la pobreza», añade el presidente de la Sespas.

Desprotección. La proporción del PIB en España destinada a políticas de protección social de la infancia en 2011

Esta sociedad, que agrupa a 12 asociaciones científicas y médicas de toda España, no es la única que viene denunciando los riesgos para la salud de la pobreza infantil. David Taylor-Robinson, Margaret Whitehead y Ben Barr, expertos en Salud Pública, señalaban hace unos meses en la publicación científica Bristish Medical Journal que el número de niños y adultos que acuden a bancos de alimentos desde el comienzo de la crisis va en paralelo con el incremento de ingresos hospitalarios por malnutrición en el Reino Unido, que se han duplicado entre 2008 y 2012. La pobreza «tiene importantes implicaciones. 

Daña la salud infantil ahora, al igual que proyecta una larga sombra hacia adelante, dañando la salud en la edad adulta. El aumento de la pobreza entre las personas con discapacidad es probable que cause mayor exclusión social y aumente las desigualdades en salud», decían en su artículo.

Otro estudio, realizado por expertos de España, Canadá, Holanda, Suecia y Reino Unido -cuyos datos publicaba en 2014 la revista International Journal of Environmental Research and Public Health- reclamaba ante la evidencia del impacto de la crisis en la salud infantil  e informar de «la urgente necesidad de vigilar los efectos de la recesión global en la salud de los niños ellos para que se puedan ofrecer respuestas políticas adecuadas».


Sespas enumera en su informe algunas de las medidas que se podrían tomar al respecto. Una de ellas sería el mantener abiertos durante todo el año los comedores escolares para garantizar el acceso, como mínimo, a una comida diaria equilibrada a todos los niños en edad escolar. Otra propuesta es evitar los desalojos de familias con menores o garantizar el acceso a los suministros básicos de las familias con menores en situación de vulnerabilidad. 

«Estas propuestas no son muy costosas. Si el Gobierno se ha dado tanta prisa en pagar con más de 1.000 millones a ACS por el almacén Castor, esto tendría que ser más urgente. Creo que es una cuestión de prioridades políticas. Se tendría que crear ya un gabinete de crisis contra la pobreza infantil. Porque si no se hace ahora, no se va a poder solucionar», sostiene Hernández.

Referencial: El Mundo/Salud

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