miércoles, 23 de diciembre de 2015

Medicamentos: cómo evitar los efectos secundarios


Alivian el dolor, combaten las infecciones y nos ayudan a controlar muchas enfermedades. Los medicamentos mejoran considerablemente nuestra calidad de vida pero, si no se utilizan correctamente, también pueden provocar algunos efectos indeseados.

Hacer un buen uso

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 50% de los pacientes no toman su medicación de forma correcta. Los errores más frecuentes son el uso excesivo, insuficiente o indebido de los mismos. Para evitarlo, hay que tener en cuenta una serie de puntos.


SEGUIR LA INDICACIONES.

Si no queremos tener problemas, lo primero que hay que hacer es no modificar el tratamiento que nos haya prescrito el especialista.

Cantidades. Nunca hay que aumentar o reducir por nuestra cuenta la dosis indicada. Si creemos que un fármaco no nos sienta bien, es mejor consultar con el médico antes de hacerlo.

Momento del día. En ayunas, después de comer... es muy importante seguir estas indicaciones no sólo para conseguir una mayor eficacia del fármaco, sino también para evitar efectos secundarios.

Duración. Aunque no se haya obtenido la mejoría esperada, nunca hay que prolongar la toma de un medicamento más allá del tiempo que haya indicado el médico. Tampoco se puede hacer lo contrario, es decir, interrumpirlo por encontrarse mejor, sobre todo cuando se trata de antibióticos.

LEER EL PROSPECTO.

Es muy importante hacerlo, sobre todo si es la primera vez que se toma un determinado, fármaco. Es la mejor forma de saber al detalle las normas de uso, sus posibles efectos secundarios, la interactuación con otro tipo de medicamentos, etc.

CONSERVARLOS DE FORMA CORRECTA.

En el prospecto también encontraremos el lugar donde deben guardarse (en un ambiente seco, en la nevera, etc.) para que se mantengan en óptimas condiciones. Además, es importante revisar el botiquín de forma periódica (cada 6 o 12 meses) para comprobar las fechas de caducidad y el buen estado de los fármacos que almacenamos.

PROBLEMAS FRECUENTES

Estos son los trastornos más habituales que pueden causar los medicamentos.

ALERGIAS.

Hay personas que, tras la toma de determinados fármacos, sufren síntomas como reacciones cutáneas (urticaria, erupciones, etc) y neurológicas, etc.). respiratorias (asma, subilancias...) y neurológicas (mareos, vértigo...). Los fármacos que producen más reacciones son la penicilina, las sulfamidas, los anticonvulsivos, la insulina y las sustancias de contraste con yodo.

Ante una reacción alérgica, el primer paso es acudir a un centro de urgencias, ya que puede evolucionar aun "shock" anafiláctico. Para aliviar los sintomas, se pueden tomar antihistamínicos, corticoides, etc. Si es alérgico a un medicamento hay que comunicárselo al médico antes de que nos prescriba cualquier fármaco.

TRASTORNOS GASTROINTESTINALES.

Los antibióticos, al alterar la flora intestinal, pueden producir diarréa; los suplementos de hierro o los antihipersensitivos, estreñimiento; los antinflamatorios no  esteroides (ibuprofeno, diclofenaco), acidez de estómago...

Además de tomarlos en las dosis adecuadas, se pueden aliviar las molestias tomando yogur durante los tratamientos de antibióticos, seguir una dieta rica en fibra si se sufre estreñimiento, y, en el caso de la acidez, ingerir los fármacos después de las comidas.

DEPENDENCIA.

Tiene lugar cuando, debido a la pérdida progresiva de la eficacia del medicamento, el consumidor se ve obligado a aumentar las dosis para obtener mejoría. Además, hay fármacos que cuando dejan de tomarse, pueden provocar la aparición de síntomas desagradables (síndrome de abstinencia). Los ansiolíticos, los somníferos, los derivados de la morfina y algunos antidepresivos son los medicamentos que más producen este efecto.

Es importante seguir las pautas que establezca el especialista, ya que, si caemos en la automedicación, el riesgo de sufrir estos problemas es alto.

Referencial: Revista semanal Pronto



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