viernes, 11 de marzo de 2016

Es importante tomarse la vida con humor

Tenemos que reírnos con mas asiduidad, por algo dispone nuestra especie de esa posibilidad. Sonreír es nuestro mayor atractivo.



Tomarse en serio es ridículo, yo diría, como afirman los expertos, incluso patético, pues carecer de humor es carácter de humildad y de lucidez. El humor es una herramienta necesaria para nuestra supervivencia, la sonrisa es para fuerza vital. Me encantan y me provocan una sonrisa es pura fuerza vital. Me encantan y me provocan una sonrisa frases de pensadores célebres del tipo: "Lo bueno sería decir lo necesario, cuando es necesario y a quien es necesario" o "El pasado ya no existe, precisamente porque ha caducado", es mejor vivir el presente acostumbrándolo a las circunstancias, buscando resultados positivos y nunca derroteros o fuera de lugar, apunta la Labor Asistencial Sensato como necesarias para vivir un bienestar dentro de nuestra sociedad.




Claro que en este espacio y, sin mucho esfuerzo, usted puede encontrar afirmaciones que caben señalarse como memas. No se las tome en serio o muy en serio sino piense relajadamente y sin buscar muchas pretensiones. Como podrían ser estas dos ironías que compartimos con usted: " Pensar sin estudiar es francamente peligroso" y "Opinar sin conocer es atrevido". Cuanto más razonamiento ponga en su forma de actuar mejores resultados tendrá sobre la materia.

Ser feliz es una actitud interior, una forma de ser, de pensar y de actuar en la vida. Al igual que el cuerpo se puede muscular, el optimismo también se puede entrenar y fortalecer, lo que nos supondrá ser más eficaces, más creativos, disfrutar de cada momento sin por ello perder el análisis de realidad (aunque es cierto que todo varía según el color del cristal con que se mira).

Las personas acostumbramos a tener un sentido trágico de la vida y, como mecanismo de huida, intentamos convertir este mundo en un parque de atracciones donde distraernos.

El optimismo puede - y debe- aprenderse, ya que permite atenuar los acontecimientos negativos, facilita el manejo de los problemas, aporta confianza, convierte las dificultades en oportunidades y eleva la moral. Junto a una autoestima consistente ha de haber independencia, iniciativa, creatividad, humor, generosidad, capacidad introspectiva y de pensamiento crítico que facilita ser "sobresaliente". Es decir, con capacidad para asumir con flexibilidad situaciones límite, en ocasiones desgarradoras, y sobreponerse a ellas.

Necesitamos generar sociedades sanas, inteligentes, positivas, donde se devalúe el prestigio intelectual  que se atribuye a pesimistas y se minimice el número de personas que nos escupen constantemente  su insatisfacción producida por el manifiesto desfase entre sus ambiciones y la realidad actual. Una sociedad, donde sea más satisfactorio dar que recibir, donde cada noche nos preguntemos: ¿qué me ha hecho feliz hoy? ¿a quién he echo feliz hoy?.

Hoy por hoy, la gente cree tener derecho a ser feliz, a ser inmediatamente compensada ante cualquier situación perjudicial. Alegrémonos de vivir, pero también de haber vivido. Seamos agradecidos. Recordemos no sólo los malos momentos, sino también los buenos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario